jueves, 6 de abril de 2017

Una inusual metamorfosis en el cometa Churyumov-Gerasimenko revela por primera vez su núcleo


La sonda espacial Rosetta detectó actividad geológica en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, donde se derrumbó un acantilado.



Científicos han documentado un raro fenómeno en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Al analizar las imágenes de la cámara OSIRIS de la sonda espacial Rosetta, han establecido el primer vínculo claro entre una emisión y un derrumbe de un prominente acantilado que dejó al descubierto el interior del cuerpo celeste, informa la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).
En las primeras imágenes del cometa tomadas de cerca en septiembre de 2014 se detectó una fractura de 70 metros de largo por un metro de ancho en el acantilado Asuán. A lo largo del año siguiente, mientras el cometa se acercaba al Sol, se observaban las emisiones de polvo y gas a medida que se evaporaban los hielos subterráneos.

El 10 de julio de 2015 la sonda Rosetta registró una de estas emisiones y cinco días más tarde, un borde brillante y escarpado del Asuán. La fractura del acantilado ya no era visible y, además, aparecieron rocas nuevas. El derrumbe del Asuán desveló la presencia de hielo prístino en el interior del Churyumov-Gerasimenko.
"La última vez que vimos la fractura intacta fue el 4 de julio y, al no haberse registrado otras emisiones en los 10 días siguientes, tenemos la prueba más evidente de que la emisión observada está directamente relacionada con el derrumbe del acantilado", ha señalado Maurizio Pajola, director del estudio publicado en 'Nature Astronomy'.  Los cambios registrados en el cometa se describen también en la revista 'Science'.

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